Suenan tambores

Por fin se acerca el momento tan esperado de celebrar el día de San Sebastián, una fiesta que conjuga tradición, diversión y sentimiento.

Vamos a poner el foco en la historia y nacimiento de la celebración  que va mucho más atrás que el inicio de la tamborrada.  Transcribimos algunos datos sobre el origen “El 20 de enero había en San Sebastián una costumbre, nacida siglos atrás, como cumplimiento de un voto en acción de gracias a San Sebastián por la superación por su intercesión de una peste sufrida en 1597. La costumbre consistía en una procesión desde la parroquia de Santa María hasta la parroquia de San Sebastián en el Antiguo, serpenteando en las afueras el pequeño camino de los arenales. Acudían conjuntamente los cabildos municipal y eclesiástico, seguidos de la población en ambiente de romería muy popular.  Pero desde la década de 1830, debido a las inclemencias climatológicas de la época, la procesión se realizó por entre las callejas de la ciudad amurallada. Tambores, pífanos, banda militar y demás atronaron a los vecinos por entre las casas de la ciudad, algunas todavía en construcción. En esta procesión interpretaba la Banda de Txistularis la Marcha de San Sebastián, zortziko solemne escrito en 1838 por José Juan Santesteban, que se apoya en la melodía popular del Edate-dantza, que Juan Ignacio de Iztueta recoge en su colección Gipuzkoako dantzak. Esta tradicional procesión dejó de cumplirse a partir de 1860. Pero en la actualidad sigue asistiendo en Corporación el Ayuntamiento a la Parroquia de Santa María, para renovar el voto de agradecimiento a la Virgen del Coro, por haberse liberado la ciudad el 7 de diciembre de 1688 de un incendio. Provocado por la voladura de la Mota, donde se almacenaban 780 quintales de pólvora, que explosionaron por un rayo de una fuerte tormenta, la ciudad quedó convertida en un volcán. Pero se pudo dominar el incendio que la arrasaría. Esta ceremonia suele tener lugar cada año el tercer domingo de diciembre”

La celebración de la Tamborrada concretamente tiene origen como una Comparsa de los Carnavales y se sitúa posiblemente en 1836, en plena Guerra Carlista. A partir de entonces toma cuerpo de tradición el festejar el santo patrono, recorriendo de madrugada las calles al son de una marcha zortzico del maestro Santesteban, ejecutada en los primeros años exclusivamente con barriles, a los que, más tarde, se añaden sonoros tambores.

Los participantes, que al principio iban disfrazados con caprichosos trajes, más tarde se uniformaron. Salían cada año, a las tres y media de la madrugada, del local de la Sociedad “La Fraternal”, situado en la subida al Castillo, redoblando el “Sheshenarena”, pues hasta 1860 no escribió Raimundo Sarriegui la actual Marcha de San Sebastián. Incansables, recorrían las calles hasta las ocho en punto, deteniéndose a esta hora en la esquina de las calles Iñigo y Narrica, donde esperaban la aparición de la sokamuturra.

Son 24 horas en las que los tambores no dejan de sonar, siendo la Tamborrada Infantil un momento muy entrañable para los y las niñas. Pero este año habrá una nueva compañía de adultos a la que prestaremos atención y seguiremos ya que nace en nuestro colegio. Que suenen los tambores y paséis un buen fin de semana.

 

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